
La obra social de Supervecina
Una comunidad de propietarios también es una comunidad de personas
Creemos que hay muchos supervecinos y supervecinas dispuestos a ayudar. Nuestra obra social existe para darles un cauce.
Supervecina administra comunidades de propietarios. Detrás de cada cuota y de cada acta hay vecinos que se cruzan en el portal, que se echan una mano y que, a veces, necesitan ayuda. Por eso tenemos una obra social: para apoyar a las personas más vulnerables y al comercio de barrio.
Nuestra forma de trabajar parte de la misma idea. Cuantos más vecinos participan en las decisiones, mejor es la convivencia. Y usamos la tecnología, también la inteligencia artificial, para el papeleo: ordenar documentos, preparar actas, enviar recordatorios. Así queda más tiempo para lo que importa, que es estar cuando un vecino lo necesita.
Estos son los proyectos sociales que ha realizado Supervecina hasta el momento.

Con la moneda social ILLA y la red de comercio local, Comunitaria lleva alimentos frescos y energía a los hogares más vulnerables. Las familias compran en las tiendas de su barrio, así que la ayuda también sostiene al comercio de la zona.

En el proyecto participan cuatro actores. Las comunidades de propietarios usan su tejado para recibir ILLA y comprar en el comercio local. Los comercios del barrio contratan la energía producida en esos tejados y la pagan con ILLA. La parroquia local acepta ILLA como pago por la electricidad de sus tejados y luego las reparte entre quienes más lo necesitan. Y las empresas de energía fotovoltaica ayudan a financiar la instalación de los paneles.
Comunitaria presenta el proyecto dentro del programa ClimAccelerator, dirigido por Impact Hub Vienna y la Universidad Politécnica de Madrid y financiado por EIT Climate-KIC.

Nadie tuvo que ir lejos para ayudar: bastaba con llamar a la puerta de al lado. Aquella experiencia nos confirmó que siempre hay supervecinos y supervecinas dispuestos a echar una mano.
Lo que puedes hacer en tu edificio
No hace falta un proyecto para ser buen vecino. Dale dos minutos más a esa conversación en la escalera. Vuelve a pedirle sal a la vecina de enfrente, aunque te quede en la despensa. Cuando haga mucho calor o mucho frío, llama a la puerta del vecino mayor que vive solo y pregúntale si necesita algo.
También ayuda tener un objetivo común. Mejorar el edificio, ya sea poner un ascensor, arreglar la fachada o aprovechar el tejado, obliga a hablar, a escuchar y a decidir juntos. Muchas veces es la excusa que hacía falta para que los vecinos se reencuentren.
En Supervecina queremos que la administración de la finca deje tiempo para todo eso. Si buscas una administración que ponga a los vecinos en el centro, calcula el precio para tu comunidad.